¿Te amas o te odias a tí mismo?

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Descubre si te amas a ti mismoEn el artículo de hoy buscamos abrir un pequeño espacio de reflexión sobre algunas cuestiones que consideramos son importantísimas para el sentido de la vida del ser humano y que en los tiempos modernos solemos evadir y no resulta demasiado placentero escuchar. El tema de hoy, tratado en los últimos capítulos del libro De víctima a protagonista del filósofo Hugo Landolfi, es el del amor hacia uno mismo. Con esto no nos referimos a las trivialidades usuales en las que se cae cuando se considera este importante factor de la vida humana. Amarse a uno mismo no es un delirio, una fantasía; no es negar la realidad de ser finitos y contingentes ni es creer que estamos llamados a ser dioses o que si pensamos en positivo todo irá bien. Ninguna de estas cosas tiene que ver con el desarrollo y crecimiento personal. Según el autor del libro mencionado, amarse a uno mismo implica un aprendizaje que nos llevará a amarnos según lo que somos, ni más ni menos. No la que nos gustaría ser y vivir una fantasía como si fuéramos esa realidad que quisiéramos ser y no lo somos.

Amarse a sí mismo no implica vivir en la fantasía

En la mayoría de las corrientes espiritualistas con gran influencia gnóstica, muy típicas de la New Age, predomina la construcción de un estado de fantasía acompañado de autosugestión para vivir la realidad como si ese estado fuera lo real. Sin embargo, contrariamente a lo que se cree esto genera involución y decrecimiento humano. La New Age se caracteriza por la construcción ideal de fantasías que se viven como si fueran reales. Una de sus características principales es que niegan dos de las cualidades propias de la vida humana que son la contingencia y la finitud. Estas dos características son las que nos llevan a reflexionar sobre cuestiones tales como: la muerte, la enfermedad, el no tener aquello que queremos, el no poder ser aquello que quisiéramos, el carecer de las habilidades que nos gustaría tener y, en especial para las mujeres, en no tener la belleza esperada.

La New Age o Nueva era se caracteriza por la construcción ideal de fantasías que se viven como si fueran reales.

Si bien es cierto que la realidad nos da mucho, aunque pensemos en grande, también es cierto que hay muchas cosas que nos faltan y siempre nos faltarán. Estas espiritualidades superficiales de la New Age, combos espirituales entre oriente y occidente, proponen una negación completa y total de la realidad finita y contingente de la vida del ser humano, la construcción de una fantasía superadora y vivir la vida como si esa fantasía fuera lo real. Sostienen por ejemplo que una persona enferma podrá superar su enfermedad con el sólo hecho de pensar en positivo, es decir pensando que se curará, y si aun así persiste su enfermedad esto será visto, no como un error en el “método de curación” (el pensamiento positivo) sino como el pago de alguna culpa. Si la persona enferma es culpa suya, sino es mérito divino, ahora bien como nadie está exento de enfermarse entonces nunca dejaremos de vivir con culpa.

Amarse a uno mismoEsta fantasía espiritual consiste en vivir como si la realidad no fuera real y sí lo fuera la fantasía creada. “Todo está bien, todo es maravilloso, la vida es de una plenitud insospechable y el problema de los que sufren es que no lo ven” entonces tienen que iluminarse para ver la maravilla que nos rodea. Es cierto que nos rodea una realidad maravillosa pero ésta es caída, contingente y limitada pues en ella existe la enfermedad, el mal, el dolor y la muerte. El filósofo Hugo Landolfi sostiene que la verdadera madurez existencial implica mirar estas cuestiones de frente para superarlas y encontrarle sentido a la vida teniéndolas en cuenta.

No vivir con anteojeras frente a la realidad

Y no vivir con anteojeras frente a aquello que rompe con lo maravilloso de la realidad. Porque si estos aspectos existen no van a dejar de existir porque uno crea que vive en una fantasía ideal y no en la realidad. Sin duda es cierto que la fantasía resulta mucho más tranquilizadora, el pensar que todo está bien, que nadie va a morir, o que si tenemos un pensamiento positivo nos irá bien en la vida, sin embargo la vida misma nos demuestra que nada de eso sucede y ese pensamiento no soluciona los problemas reales que se nos presentan. Si yo me voy a morir, si las personas que quiero se van a enfermar por más que tenga la fantasía de que esto no va a suceder, por más que piense de ese modo ello no se va a solucionar. Toda nuestra vida está condicionada por todas las circunstancias desagradables que mencionamos anteriormente: nos vamos a enfermar, nos vamos a morir y a la gente que queremos también le va a pasar lo mismo.

La finalidad de la vida implica un crecimiento y desarrollo personal a través de la educación donde vayamos desplegando nuestras potencialidades y para hacerlo como no podemos hacer ojos ciegos a los sinsabores de la vida es necesario tratar de aceptarlos del mejor modo posible. Ahora bien, ¿cómo hacemos para vivir una vida plena de esta manera? Parecería en principio que tendríamos que optar por la disyuntiva entre vivir en la depresión, si miramos la realidad tal cual es, o vivir en la fantasía infantil de no mirar la realidad y creer que estamos en el paraíso. ¿Cómo encontrar entonces el punto medio que sería el punto de la madurez existencial?

Hacer frente a la realidad que nos toca vivir

Una existencia madura implica hacer frente a la realidad que nos toca vivir y poder construir con esfuerzo y sacrificio aquel ser que estamos llamados a ser en función de la esencia individual y personalísima con la que fuimos creados por Dios. En primer lugar a esto se llega reflexionando en torno a las preguntas existencialmente más profundas que puede hacerse un ser humano: ¿Quién soy verdaderamente? ¿Quién estoy llamado a ser? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Qué significa que me voy a morir? ¿Hay una vida después de la muerte? ¿Estoy llamado a la trascendencia o mi muerte implicará una total aniquilación de mi ser?

Las preguntas más importantes del ser humano

  • ¿Quién soy verdaderamente?

  • ¿Quién estoy llamado a ser?

  • ¿Qué sentido tiene mi vida?

  • ¿Qué significa que me voy a morir?

  • ¿Hay una vida después de la muerte?

  • ¿Estoy llamado a la trascendencia o mi muerte implicará una total aniquilación de mi ser?

Todas estas preguntas abren la puerta a un camino de búsqueda que ofrecernos respuestas que nos permitan pararnos con mayor fuerza frente a una existencia que tiene todos estos matices: la maravilla de las cosas lindas de la vida y aquellos aspectos desagradables que a nadie le gustan, que todos quisiéramos evitar, que deseamos que no existieran pero sin embargo lo hacen, como son básicamente la enfermedad y la muerte. La vida tiene sus grises y es necesario templarse para recorrerlos. Es indispensable reparar en estos cuestionamientos y enfrentarnos con la realidad última de la muerte que todos evitamos hacernos para alcanzar esa madurez existencial que tanto buscamos. No podemos no tratar de encontrar un sentido último a nuestra existencia, un sentido genuino para nuestra vida.

En el libro De víctima a protagonista del filósofo Hugo Landolfi éste explica que el único camino genuino es un camino de madurez donde podamos hacer frente con el grado propio de entereza a todas estas cuestiones que son sumamente importantes para nuestra existencia. Es necesario dejar el papel de víctima, como aquel que elije vivir en esas fantasías, en un cuento de Disney, en esos delirios místicos que nada tienen que ver con la realidad; para pasar a asumir el papel de protagonista del propio destino. Según el autor hacerse protagonista implica asumir la realidad existencial de la vida humana con sus claroscuros e intentar avanzar y desarrollarse dentro de ella recorriendo un camino de crecimiento personal que acerque a lo que cada uno está llamado a ser.

¿Te amas o te odias a tí mismo?
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  • LORENA

    HOLA SOY LORENA ALGO SIMILAR MI DIJO MI EX HACE AÑOS, QUE TENIA QUE MIRARME EN UN ESPEJO Y RECONOCERME, VER LO BUENO Y LO MALO EN MI, PERO ES TAN DIFICIL LE TENGO PANICO A LOS ESPEJOS. A VERME LOS OJOS. LOS EVITO. COMO SUPERAR ESO? ESO PREGUNTO, PASARON AÑOS Y NO PUEDO. AMARME A MI MISMA, TAL CUAL SOY.

    • Hugo Landolfi

      Hola Lorena, según lo que me comentas tal vez necesites considerar realizar una consulta con algún psicólogo dado que me parece que no es un tema que puedas llegar a solucionar leyendo un libro. Hasta pronto.

  • marisa

    muchas gracias !! Me ha encantado el video. Estoy de las teorias del reiki…y demas no voy a decir hasta donde. Tengo una discapacidad y de vez en cuando me pongo mala y me tengo que cuidar mas que el resto y estoy harta de que me digan que es que no soy positiva…incluso me han llegado han decir que ha sido por un conflicto en mi familia. Que ganas me dan a veces de decirle a la gente..ponte en mi lugar y veras si soy positiva o no pero si me duele me duele y lo que tengo que hacer es luchar para estar lo mejor posible y que no se vuelva a repetir. Yo tambien creo que la gente es que no quiere ver la realidad que tiene alrededor porque no es agradable, pero las cosas se arreglan enfrentandolas, no huyendo de ellas. Mil gracias. Por fin alguien que me entiende. Saludos

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  • claudia

    Hola, es muy cierto todo ésto, y de que se saca la casta se saca, eso es amor propio, yo he conducido mi vida por buen camino, y estoy en ferma ahora, ésto me limita pero no me detiene, ha sacado-nuevas habilidades y con ellas me demuestro que el camino no se acaba, sigue pero transformado y bueno, eso creo es lo importante, no me gusta verme al espejo porque no soy la misma físicamente, pero aún asi trato de sentirme bonita, aunque ya no lo soy tanto, pero estoy viva, sigo aqui, eso es lo que importa!!!