Sufre

Cómo ayudar de verdad a alguien que sufre

¿Has sentido alguna vez como el mundo se te vuelca encima y no hay nada que puedas hacer? ¿Cuántas veces no te has dicho a ti en soledad que no quieres seguir adelante? Hayas sufrido o no, sabrás que el dolor es algo como un terremoto que destroza por dentro y por más que lo intentamos no podemos sostenernos, y pareciera que nadie nos puede ayudar, pero, lo peor de todo es, que la mayoría de esas veces en que alguien sufre, siempre se queda callado; no le dice a nadie.

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Identificar a una persona que sufre en silencio no es una tarea sencilla, pero tampoco imposible; lo realmente difícil es poder ayudarle efectivamente, de manera que esa persona sienta como su dolor se alivia un poco aunque no desaparezca. Para poder lograrlo, aquí te decimos varias técnicas.

Salvando a una Persona que Sufre

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Países como los EEUU tienen una tasa de suicidio anual de 30 mil personas, lo peor del caso,  a pesar del número tan alarmante, es que es superado por las 32 mil de personas que comenten suicidio en Japón al año y cuya cifra no ha logrado menguarse desde hace mucho tiempo.

El sufrimiento, el dolor o la depresión, cómo prefieras llamarlo; es un problema que cobra la vida de muchas personas. Lo peor de todos estos casos es lo paradójico de la situación. Las personas que se suicidan no lo hacen porque quieran morir, lo hacen porque no quieren seguir viviendo; son dos cosas muy diferentes.

Es por ello que, ayudar a una persona a manejar su dolor puede significar fácilmente salvar su vida. Este enemigo de la sociedad no tiene preferencias por credos o color de la piel; pero de la misma manera no necesita siempre de la ayuda de un experto psicoanalista para ser derrotado.

Las palabras correctas, el consuelo auténtico, una compañía silenciosa; son herramientas suficientes para alejar a una persona de ese mal camino y traerlo de vuelta a la vida que se está perdiendo por culpa de tanto sufrimiento.

La Depresión, la distimia, los traumas y la ansiedad

Sufre

Todos los términos antes mencionados son la principal causa del sufrimiento en las personas, si quisiéramos englobar todos sus síntomas la lista sería larga, pero vale la pena mencionar varios de los más puntuales ya que todos nos ayudarán a identificar cuándo una persona está sufriendo:

  • La persona a menudo se ve como inútil y poco relevante.
  • Sentimientos de reproches.
  • Abatimientos del estado de ánimo que llevan a la introversión.
  • Cefaleas y problemas digestivos.
  • Dificultad para concentrarse y tomar decisiones.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Poca energía o fatiga.
  • Descenso de la actividad, eficiencia o productividad.
  • Síntomas psicomotores (como lentitud excesiva).
  • Trastornos de pánico.
  • Fobia social.
  • Llanto recurrente.
  • Desesperanza hacia el futuro.

La mayoría de todos estos síntomas sino todos tienen algo en común: Desde la perspectiva de un tercero, siempre son culpa del que los padece. Y eso tristemente ocurre más a menudo de lo que debería con los trastornos psicológicos. A nadie se le ocurre decir que el diabético es diabético por su culpa, que su cuerpo no segrega suficiente insulina porque él no quiere segregarla, no obstante, con las personas depresivas,

toda la responsabilidad de la enfermedad por alguna razón recae sobre ella.

Si no va a trabajar es porque le apetece estar sin hacer nada, si no se levanta del sofá y va a ser productivo es porque no le da la gana, si se la pasa llorando es porque elige llorar. Todo ese tipo de cosas son demasiado comunes en la vida de una persona que sufre y no hacen más que crear un efecto de bola de nieve.

Para en verdad ayudar a una persona en estas condiciones lo primero y principal es no ser uno más de los que juzgan, bastará sólo eso para que la persona se abra un poco y permita que nuestras palabras lleguen a donde tienen que llegar, sin embargo, como un simple consejo no basta; aquí te dejamos 7 más.

1. Estar Ahí

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Muchas veces el simple acto de tomarle la mano a una persona que llora sin decir palabra alguna es más que suficiente para ayudarlo a superar lo que sea que esté pasando. Las personas en este estado de dolor intenso sienten que caen en un abismo del cual no pueden salir, no pueden sujetarse a las paredes siquiera. Brindar una mano a la que ellos puedan aferrarse físicamente ayuda a que sus mentes no “caigan” más en ese estado de sufrimiento.

2. Pequeños Gestos

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El sentimiento de culpa y de que no valen nada es otro de los enormes bloques que mantienen a las personas hundidas en este estado de eterno sufrimiento. Hacerles ver que sí le importan  a alguien, que alguien sí los ve; es suficiente para que levanten su rostro y nuevamente noten que tienen un mundo por delante.

Basta con que una persona les diga “pero a mí sí me importas, yo siempre pregunto por ti” para que vuelvan a levantarse; no por esa persona, sino por la esperanza de que: si hay uno, deben haber dos o tres más que se interesen por ellos.

3. No des Soluciones

Para las personas en un estado anímico normal la respuesta automática cuando ven a alguien triste es decirle “no estés triste” lo cierto es que, esa clase de frases hacen sentir a la persona mucho peor consigo misma porque se comparan con quien les ofrece esa solución y se dan cuenta que simplemente no pueden dejar de estar tristes, para otros resulta tan natural, tan sencillo; sin embargo, ellos no pueden hacer algo tan simple. Es allí cuando se sienten defectuosos y menos que todos lo que los rodean.

4. Evita el Enfoque de Amor Duro

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Los ultimátum son también muy comunes en las personas que intentan ayudar a alguien que sufre, no obstante, eso solo agrega más presión, más peso al quien padece el dolor y lo que menos hace por él es ayudarlo, al contrario, se desgasta más así mismo por querer cumplir con una expectativa que física y mentalmente no puede cumplir.

5. No compares, no minimices y no aconsejes

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Al menos que hayas pasado tú mismo por una depresión, evita comparar o hacerle ver a esa persona que su situación puede ser superada con facilidad si sigue ciertos pasos mágicos especiales para acabar con su dolencia. Las personas con depresión severa y cualquier otro sufrimiento a nivel psicosomático necesitan que los guíen pero,

es muy fácil confundir la acción de “dar una guía” a “dar un consejo”.

Cualquier sugerencia que implique una sobre carga de presión para lo que la persona actualmente este pasando es todo, menos una ayuda.

6. Sé Paciente

Cuando le demuestras a una persona que estás allí y que sin importar el tiempo que vaya a durar en ese lugar oscuro en el que esté tú no te vas a marchar, estarás otorgándole la mayor de las fuerzas que necesita: Fe.

7. Infórmate

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Para poder combatir un problema lo primero que hay que hacer es informarse sobre ese problema. Muchas veces, cuando vemos a una persona que sufre y tenemos buen corazón, nuestra primera alternativa es: ir a consolarle.

Sin embargo, ya sea antes, durante o después de haber hablado con esa persona; en algún momento debemos preguntarnos a nosotros mismos ¿qué le sucede? Te sorprendería saber el impacto que tiene en alguien el saber que antes de ir a hablarle preguntaste a otro “¿quién es aquella persona, qué le pasa?” Puede que se entere meses después o nunca.

Pero, si llegara a enterarse que en ese momento, cuando creía que no valía nada para nadie en el mundo, tú preguntaste por él (ella); cambiaras por completo su vida.

Referencias

Depresión

Distimia

Ansiedad

7 razones por la tasa de suicidios en Japón es tan alta

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