Descubre la magia de pensar en grande

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Aprendiendo a pensar en grandeHoy quiero hablar del tamaño y de la importancia de las metas y objetivos que nos proponemos en la vida. Para eso me voy a remitir a una de las partes del libro De víctima a protagonista donde utilizo una muy interesante frase de un famoso líder mundialmente conocido, Bob Proctor, que dice lo siguiente:

Bob Proctor

Las personas no van detrás lo que realmente desean. Solo van detrás de lo que creen que pueden alcanzar.

Bob Proctor

Este pensador del liderazgo dice que las personas tienen dos grandes conjuntos de ideas, metas o proyectos vitales a los cuales aspiran: el primero es aquello a los que realmente aspiran las personas y, el segundo es aquello a lo que creen que pueden alcanzar, que está más bajo y más cerca, que es más accesibles a las supuestas posibilidades que una persona tiene.

Aprendiendo a pensar en grande

¿A dónde voy con todas estas reflexiones? A que a veces, cuando nosotros hacemos esto es, tal vez inconscientemente, tal vez contaminados por una cultura y una educación que tiende al menor esfuerzo, a la mediocridad, donde la idea de pensar en grande se deja de lado en favor de pensar en pequeño. ¿Por qué? Porque nosotros no sabemos si vamos a poder alcanzar lo grande, en cambio, lo pequeño si, entonces me aseguro de ir tras lo pequeño y lo grande lo abandono.

Nosotros como seres humanos estamos preparados para ir tras lo que realmente queremos, tras el proyecto y el éxito más alto, y no solo tras lo que creemos que podemos alcanzar. Esto implica una renuncia en calidad y cantidad de metas y proyectos.

Lo que yo le propongo con esta pequeña charla es que empecemos a pensar por qué aspiramos a lo pequeño, a lo de corto alcance, al esfuerzo que concluye mañana, y no a los esfuerzos grandes, de mucha calidad, que tal vez lleven mucho tiempo y que requieren de un esfuerzo sistematizado durante la mayor parte de los días de nuestra vida.  ¿Por qué hacemos esa renuncia? ¿Qué pasa en nosotros como seres humanos que renunciamos a la grandeza posible si estamos preparados para ella? ¿Por qué solamente vamos tras lo que creemos que podemos conseguir? ¿Qué pasa en nosotros? ¿Qué han hecho de nosotros la cultura y la educación, y que les hemos permitido que hagan con nosotros? ¿Les hemos permitido que nos transformen en renunciadores, en personas que no están dispuestas a dar todo el esfuerzo posible para alcanzar cualquier meta que nos propongamos?

Pasando de pensar en pequeño a pensar en grande

Entonces: ¿Cómo hacemos para transformarnos, para cambiar nuestros hábitos, nuestro modo de pensar, para ir tras la grandeza y no conformarnos con lo que tenemos a nuestro alcance? Tenemos que cambiar nuestro modo de pensar, nuestros hábitos, y tenemos que estar dispuestos a no buscar la gratificación inmediata. El tema es: ¿tenemos la decisión, la convicción, el coraje y el hábito de esforzarnos? ¿O simplemente somos renunciadores profesionales que ante el más mínimo esfuerzo requerido nos quedamos sentados sin hacer nada?

Pensar en grande Ortega y Gasset

Veamos un ejemplo: Comer una paloma es mucho más fácil que comer un elefante, ya que la paloma la cocino y a la media hora la puedo comer. Pero en cambio, un elefante requiere de un trabajo sistematizado, de muchos días, de cocinarlo durante mucho tiempo y de una estrategia que implica un trabajo y un sacrificio diario. ¿Cómo me como un elefante? Bocado a bocado. ¿Y eso que significa? Ir paso a paso, día a día mediante la decisión consiente de dar cada día un paso en pos de los objetivos que realmente queremos alcanzar, no los que creemos que podemos alcanzar. No es tan importante si los alcanzamos o no, lo importante es el camino transitado, lo importante es acercarnos e ir achicando esa distancia que tenemos.

¿Cómo me como un elefante?

Bocado a bocado.

¿Y eso que significa?

Ir paso a paso, avanzando día a día mediante la decisión consiente de dar cada día un paso en pos de los objetivos que realmente queremos alcanzar y no de los que creemos que podemos alcanzar.

De eso de trata la vida del ser humano, es decir, se trata de ir actualizando nuestras potencialidades y nuestras posibilidades que están dormidas, latentes, trayéndolas al mundo a través de nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, nuestro estudio y de todo lo que tengamos que hacer. Ya no importa si alcanzamos o no la meta superior, lo importante es si nos vamos acercando de a poco, si cada día vamos dando un paso en el camino de nuestros objetivos existenciales, acercándonos a todo aquello que realmente anhelamos para nuestra vida y que implica el desarrollo del ser que somos en potencia. ¿Estamos preparados para eso? Tenemos que hacer algo que es contracultural ya que nosotros vivimos en la cultura de la gratificación inmediata, del mínimo esfuerzo, del descanso constante.

¿Quién quieres ser?

Aquél en el que usted se va a transformar en el futuro, independientemente de las circunstancias, depende en gran parte de lo que usted decida hacer, de su compromiso, su esfuerzo, su sacrificio y de todo lo que esté dispuesto a hacer. No hay nada mágico, ya que lo que es inmediato y de gratificación a corto plazo es, en general, de menor valor que lo que no lo es. Lo que usted tiene que preguntarse es quién quiere ser usted, si quiere ser el que se conforma con poco, el que hace lo que todos hacen o si quiere ser el que está llamado a ser, el que pueda traer al mundo la mayor parte de la grandeza y de las posibilidades que duermen dentro suyo. Si es madre o padre, llegar a ser lo mejor, trabajar cada día por traer al mundo a ese mejor padre o mejor madre, desarrollar un trabajo, estudiar, una profesión, una relación de pareja, lo que sea. La pregunta es: Ssoy un mediano o aspiro a la grandeza en cualquiera de las cosas que haga?

Estas son reflexiones y herramientas que desarrollamos y explicamos en el libro De víctima a protagonista. Espero que le haya sido de ayuda y que pueda quedarse meditando con respecto a estas cuestiones.

Descubre la magia de pensar en grande
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  • Ricardo

    A que le llamamos grande? La reflexión y la razón no limitan nuestras emociones, sino que las encausan.
    Tan grande es el espíritu que no abandona su ideal como el ideal mismo.
    Saludos…