Aspectos de las emociones negativas que te harán valorarlas

Es mucho lo que hoy en día se habla de las emociones positivas, la mente positiva e incluso la afamada ley de atracción. Frases como “el dinero llama al dinero” o “piensa bien para que te vaya bien” son cada vez más de un mantra personal que forma parte del credo de las personas en su día a día.

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Aunque dicha práctica no está mal, es un error repudiar las emociones negativas que hay en nosotros.

Las emociones negativas forman parte de nuestras respuestas evolutivas y, aprender a entenderlas puede significar que las podamos usar a nuestro favor.

Si usted es una persona que constantemente siente esa especie de “oscuridad” dentro, antes que dejarse agobiar por el credo o el mantra de esas personas que viven cierta manera y de desechar sus propias emociones ¡vamos a entenderlas primero!

Las Emociones Negativas ¡NO SON MALAS!

Emociones Negativas

Todos consideramos que la utopía, ese mundo perfecto al que ojalá podamos llegar en algún momento, estará libre de toda negatividad; puede que sea cierto pero ¿mientras tanto entonces la alternativa es huirle a esos sentimientos? Obviamente si una persona le “habla bonito” y a cambio usted le “habla bonito” de seguro se entenderán muy bien, no obstante, eso desvirtúa mucho el verdadero valor de las emociones negativas.

El secreto no está en controlar las emociones negativas sino en aprender a aprovecharlas, predecirlas e incluso regularlas; podemos ser seres humanos con una herramienta adicional de adaptación, y es que la herramienta ya está allí pero no la estamos aprovechando.

¿Pero para qué aprender a ser triste en lugar de ser siempre feliz?

Emociones Negativas

¿Alguna vez se ha preguntado así mismo si es posible vivir constantemente feliz? Pues le digo algo, desde el punto de vista de la neurociencia la respuesta es: ¡Menos mal que no! Así es, afortunadamente no.

Las emociones positivas reafirman las raíces en nuestra zona de confort, es decir, nos recuerdan que todo está bien y que aparentemente no tenemos que mover nada; de cierto modo nos hacen no desear más.

Por otra parte, las emociones negativas nos instan a movernos, activan nuestro instinto explorador y aumentan la sensibilidad y atención que tenemos no sólo hacia nuestro entorno sino hacia nosotros mismos.

Vivir en un estado donde constantemente se sienta total plenitud equivaldría a que nunca buscaríamos bajo ninguna circunstancia el cambio ¿es eso malo? Pues sí, el cambio es lo único constante en el universo, que nosotros como individuos permanezcamos estáticos no quiere decir que las cosas vayan a seguir siempre igual.

Mientras más felices más lento reaccionamos ante una situación precaria y obviamente no siempre sucederán cosas malas, pero el problema es que también nos estamos perdiendo las cosas buenas, las oportunidades que se presentan día a día de ser mejor, de estar mejor; sin las emociones negativas que nos impulsan no saldríamos a buscarlas.

Aprendiendo a Comprender Nuestras Emociones

Emociones Negativas

Las emociones en general son un proceso, no un estado. Hemos simplificado las emociones tanto, que estamos en ese nivel donde sólo podemos clasificar nuestra situación actual con respecto a ellas como: Incomprensión.

Las emociones son un proceso complejo que parten desde lo individual y se extienden al colectivo; dicho proceso puede dividirse en cuatro etapas y son:

  • Reacción
  • La Experiencia
  • Expresión
  • Afecto

A partir del momento en que comenzamos a comprender cada uno de estos pasos que se dan en el desarrollo de una emoción, podremos entonces aprovechar incluso más una emoción negativa que una positiva.

Reacción

Emociones Negativas

¿Qué desencadena una reacción? La respuesta es muy subjetiva, hay tantos desencadenantes como individuos y, aquellos que podrían afectarlo a usted no me afectarían por ejemplo a mí. Nuestra historia, nuestro rol, nuestro auto control y las consecuencias; todo eso determina el grado de nuestra reacción ante una situación específica.

Hoy en día somos animales reactivos no analíticos, el ambiente en el que vivimos nos bombardea tanto y de forma tan constante que no podemos permitirnos quedarnos quietos pues eso sería un error para poder surgir dentro de la sociedad.

Eso nos afecta negativamente porque nunca nos detenemos a reflexionar realmente cuando una emoción nos ha sido útil para salir de una situación y cuando no, simplemente actuamos

Es por eso que vemos a muchas personas que constantemente parecen que están contentas, parece que están tristes y parecen que están neutras; es porque en algún punto esa emoción las ayudó a lidiar con “X” situación, no obstante, ese estado perenne no aplica eficientemente a todo.

Las emociones no son para racionalizar, de hecho, son una respuesta biológica autónoma de nuestro sistema nervioso central que, luego de haberla sentido nos devuelve la información y entonces nuestro cerebro dice “voy a darle un nombre a esto que siento”

Siempre sentimos la necesidad de etiquetar lo que sentimos y es allí donde se comete el error.

La Experiencia

Emociones Negativas

Positivo o negativo no implica que sea útil o inútil. Se puede tener una comunicación afectiva positiva a pesar de estar viviendo una experiencia negativa, la clave para ello es aprender a etiquetar correctamente nuestra emoción ya que es algo prácticamente inevitable para nosotros, el ponerle un nombre. Existe un término, el locus de control el cual determina cómo una persona vive una experiencia y sólo por el tipo de locus en un individuo ya la experiencia cambia totalmente, lo que para uno es positivo para otro puede ser la experiencia más negativa de todas.

Volviendo al tema de etiquetar las emociones podemos encontrar frases como:

  • Se me puso la piel de gallina
  • Tengo un nudo en la garganta
  • Me tiemblan las piernas
  • Estoy caliente

Estas son las más inocentes de todas pero caen en el error de intentar definir la reacción de una emoción en nuestro cuerpo, sin embargo, existen las más peligrosas pues son las que crean lo que se conoce como un Sesgo de Confirmación.

  • Soy muy nerviso(a)
  • Soy muy alegre
  • Tengo mal genio

Nuestra percepción de nosotros mismos no es más que la suposición de una percepción subjetiva de alguien más, es decir, si su madre le dijo a usted “es que tú eres muy escandalosa” por irracional que parezca, desde ese momento esa se frase se convierte en la realidad.

El sesgo de confirmación genera una situación permisiva que no nos permite avanzar, en el momento que comenzamos a decirnos una y otra vez “soy malhumorado, soy escandaloso, soy depresivo” en ese momento dejamos de permitirnos crecer a partir de una emoción negativa “¿cómo quieres que me contente si yo soy así, malhumorado?” esa situación no es más que la realidad que nos reafirmamos nosotros mismos pero, ¿es esa la realidad?

Una situación genera una reacción en nuestro sistema nervioso que nos hace sentir algo y de allí nace la emoción. Es la situación y el pensamiento que se genera a partir de ella lo que nos hace ser de cierta manera en un determinado momento  no somos nosotros, no es nuestra esencia.

Expresión y Afecto

Emociones Negativas

Los últimos dos puntos están intrínsecamente relacionados pues en sí es nuestra manera de reflejar nuestra emoción. Muchas personas tienden a no exteriorizar lo que siente, caemos entre la delgada línea de la hipocresía y aquello que es políticamente correcto, sin embargo, es un juego muy peligroso el reservarse constantemente lo que se siente.

Científicamente está demostrado que las emociones dejan una huella imborrable en nosotros, puede que haya perdonado esa infidelidad, puede que haya decidido soportar la humillación de un superior en el trabajo, no obstante, dentro de nosotros esas emociones van acumulándose como la lava en un volcán y, llegados a nuestro límite de tolerancia, se apresuran a colocarse en fila cuando nos “descargamos”

Estas “explosiones” son principalmente la razón por la cual las emociones negativas son repudiadas pero; si desde un principio viéramos en ellas una herramienta para afrontar una situación, en lugar de “explotar” tal vez hubiéramos renunciado a ese empleo de forma sana o hubiéramos terminado con esa relación amoroso-destructiva.

Emociones Negativas

Lo peor de no darle una oportunidad a nuestras emociones negativas es que con el tiempo pueden cambiar nuestros corazones; hay quienes castigan con el afecto. Cuando algo les resulta molesto no lo expresan con sus palabras y ni siquiera con sus rostros, el problema está es que su actitud cambia.

La ley de hielo, el no mandar ese mensaje de buenas noches, no decir el típico “buenos días” al llegar. Estas conductas literalmente reescriben el mapa de nuestros cerebros y, cuando queremos expresar ese enérgico “¡buenos días!” simplemente ya no nos nace, lo mismo ocurre con los besos y con los mensajes.

Use las Emociones Negativas

Son las emociones negativas las que nos permiten cambiar, adaptarnos y avanzar; las emociones positivas nos ayudan a reafirmar que donde estamos es el lugar correcto para echar raíces; no se niegue el sentir ira, simplemente recuerde que está molesto, no es una persona iracunda.

Si aprende a diferenciar el ser del estar en las emociones, entonces podrá sacarle el mejor provecho a cada situación.

Referencias

LOCUS DE CONTROL EXTERNO/INTERNO

Sesgo de confirmación

Significado de Ser o no ser, ésa es la cuestión

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