Pérdida de poder de la víctima

La víctima, al elegir relatar e interpretar los sucesos de su vida desde la inocencia y desde la no responsabilidad, sufre, tal vez sin quererlo, una grave y profunda consecuencia. La misma puede resumirse como una completa falta de poder o impotencia para cambiar lo que le ha sucedido. El fundamento del mencionado planteo implica que si, efectivamente, una persona llegó tarde a la hora de la cena pues había mucho tráfico, y, según su relato, es inocente y no tiene responsabilidad alguna frente a ello, tampoco poseerá el poder de hacer algo para llegar temprano en días futuros cuando dichas circunstancias se presenten nuevamente. Tristemente, esa persona se encontrará sujeto siempre a los vaivenes del tráfico puesto que, del tráfico y no de él, dependerá que en el futuro llegue temprano o tarde a la cena. Cuando dijimos que la víctima cierra puertas hacíamos referencia a esto: la pérdida completa de poder personal para cambiar lo sucedido. Si aceptamos este modelo explicativo de relatar lo acaecido, podemos llegar a una conclusión aterradora: ¡Las circunstancias siempre externas gobiernan nuestra vida! Pero nosotros le hemos dado todo el poder a las circunstancias al cerrar la puerta de nuestras posibilidades de acción perdiendo todo poder para cambiarlas.

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Mostrándose estratégicamente inocente y no responsable por lo que le sucede, la víctima cree sacar ventaja, pero no se da cuenta que retiene para sí una de las consecuencias más trágicas del modelo de la víctima: se torna completamente impotente para cambiar lo que le sucede.

Aquella persona que relata y explica los sucesos de su vida según este modelo, podrá evitar el precio de la responsabilidad frente a lo acaecido, pero pagará el enorme precio de que no poseerá el más mínimo poder para lograr el cambio de aquellos aspectos problemáticos de su vida. Si, volviendo al ejemplo, uno de los motivos por los cuales esa persona no ha entregado el trabajo comprometido a su jefe es porque su computadora no funcionaba bien, lo que ha de suceder para que pueda efectivamente entregarlo en término es que la computadora funcione correctamente, lo cual es algo que no depende en absoluto de la persona sino de la misma computadora o de algo que deban hacer las personas encargadas del servicio técnico de la misma. En dicha situación, la persona se encontrará completamente impotente y no podrá realizar nada para lograr un resultado distinto al que esté obteniendo en ese momento. Eso hará que las situaciones problemáticas se vuelvan crónicas y permanentemente insolubles. Todas las cosas que le suceden son y seguirán siendo como lo indica y lo condiciona el relato y la explicación creadas por él pues, para que puedan ser distintas, deberán suceder cosas que no están en el poder de esa persona sino en el de otras. La víctima, creyendo salirse con la suya al evitar la responsabilidad, ha caído en su propia trampa. Dicha trampa lo perjudica más a él que a otros porque se ha cerrado una puerta a sí mismo, a sus posibilidades de cambio y evolución y a la resolución mediante la acción de su propia mano de las dificultades en que se encuentra metido.

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